Cómo se sostiene el trabajo entre el estudio y los talleres
En la página de responsables no hay cargos inflados ni promesas de plazos. Lo que hay es un método de coordinación: quién visita el ambiente, quién toma las medidas reales de paredes y aberturas, quién releva la luz natural por orientación y quién decide cómo se fabrica cada pieza. Ese recorrido se repite igual para un placard empotrado en un PH que para un mostrador de local comercial, aunque cambien los materiales y la escala.
Relevamiento antes de fabricar
La persona a cargo de la visita mide el ancho en varias alturas y el alto en los dos extremos, porque ningún vano de departamento viejo está a escuadra. También anota de dónde entra la luz y a qué hora, un dato que después define el enchapado y la terminación. Nada se manda a cortar hasta que esas medidas están cerradas.
Dos talleres, una misma lógica
La producción se reparte entre el taller de Villa Crespo y el de Avellaneda según el tipo de pieza y la carga de cada uno. En los dos se trabaja con placa melamínica, enchapado natural y herrajes nacionales, y se elige el repuesto por disponibilidad real en el mercado local, no por catálogo.
Objetos y comunicación directa
El vínculo con quienes curan cerámica utilitaria, lámparas de latón, textiles de telar y alfombras de yute se coordina desde el mismo equipo que lleva los muebles. Las consultas se responden de forma técnica y sin adornos: si algo no se puede resolver con las medidas disponibles, se dice antes de empezar.
Cada etapa queda documentada con las medidas y las decisiones tomadas, para que el trabajo se pueda revisar y retomar sin depender de la memoria de quien atendió la consulta.