Adaptar una pieza empieza por medir lo que ya está torcido
En departamentos de PH y casas chorizo, el contramarco fuera de escuadra y el zócalo que interrumpe el apoyo inferior definen el frente y la profundidad del mueble mucho antes que cualquier catálogo. Por eso la visita al espacio y el relevamiento de luz natural por orientación no son un paso previo: son el punto de partida de cada adaptación. Si nos acercás el ancho y el alto reales de tu ambiente, más una idea de cómo entra la luz de ventana, podemos evaluar cómo se comportarían el enchapado natural o la placa melamínica en esa pared concreta.
La propuesta se arma con esas medidas y con las condiciones reales del lugar, sin fórmulas fijas ni acabados elegidos de antemano.